¿Andás con ganas de deconstruirte?

No seas forro ponete el forro.

Ya cansada de escuchar las mismas anécdotas que se replican en todas mis amigas y se llevan al diván, como si no tuviéramos mejores cosas de las que hablar que acerca de algún chango de turno, o de permanencia, que se hace el sota a la hora de ponerse un forro, preservativo o profiláctico. Historias miles que se repiten casi con la misma secuencia que nos dejan a nosotras, las mujeres cis, mujeres heterosexuales, o mujeres, en el mismo lugar: responsables o irresponsables del cuidado a la hora del intercambio sexual.

“Yo le dije, que si pasaba algo yo ya no me iba a tomar la pastilla”, me dice una amiga, frente a la indulgencia de actuación de ambos. Porque claro, mientras estás en medio del baile tener que explicar los pasos una y otra vez agota. Y las historias se repiten, “le dije que se pusiera el forro”, porque esas palabras salen de nuestras bocas, como si fuéramos las maestras eternas y las responsables de las buenas conductas y nuestras calenturas fueran menores.

Y sí. Si de anticoncepción se habla, en este mundo, que nos piensa como seres individuales e individualistas, las más afectadas seremos nosotras, porque si quedamos embarazadas fue nuestra culpa al no saber frenar, imponer, o insistir lo suficiente. Y la situación será resuelta por nosotras de la forma que consideremos oportuna, según nuestros deseos, posibilidades y mandatos.

Si hablamos de enfermedades de transmisión sexual, ambos (o les que estén presentes) corremos el riesgo. Pero hay enfermedades que no nos afectan igual, como el HPV. Vi sufrir amigas en tratamiento que implican que te quemen las zonas más sensibles con ácido, cuando no terminan en operaciones por situaciones más avanzadas, o cáncer.

Así que la ecuación da algo así como que cuidarse nos conviene a todes. Sobre todo si no tenés ganas de paternar, o de transmitir, o de contagiarte, entonces ¿por qué esperar a la insistencia del lado del mundo femenino? ¿Hace falta que te lo diga? ¿Que te lo de? ¿Te incomoda? ¿Se te atonta? ¿No sentís lo mismo? Lo lamento, frente a todo se pueden hacer cosas, pero no pueden seguir haciéndose los giles y que la única respuesta sea el depositar en nosotras las responsabilidades.

Y si este vehemente “hacerte el gil” hiere tu orgullo, lo lamento nuevamente. No desconocemos que en su ideario de masculinidad posiblemente tienen aprehendido formas de considerar la genitalidad, el cuidado, la sexualidad, la penetración que trascienden en complejidad el ponerse un forro, porque hacen a su identidad. Pero en términos prácticos, la paciencia de que autodescubran que su (y nus) sexualidad es construida, necesitamos que llegue a un fin. Apuren los motores muchachos, no se queden tan atrás.

“Si ninguna acepta coger sin forro, ellos van a tener que cambiar”. Otro precepto que repetimos como mantra. Y sí, si armamos un piquete colectivo las prácticas van a tener que cambiar, como están cambiando. Pero eso también implica estar en un lugar de educadoras, cuando tenemos ganas de dar rienda suelta al placer.

Si pensamos desde el lado estatal, se requiere que con urgencia se implemente la ESI, que da excelentes resultados. En países como Francia y Alemania, donde la educación sexual va de la mano con sociedades menos patriarcales, a la hora de la intimidad no hay tantas dudas ni necesidad de decir que hay que hacer, lo que se descubre en estadísticas sobre maternidad adolescente y abortos. En Alemania el número de abortes por año es de 99.237 para una población alemana de más de 80 millones de habitantes. Mientras que en Argentina se estima entre 320 y 500 mil por año para una población de 44 millones.

Vivimos en Argentina, o América Latina, y fuimos criades bajo paradigmas diferentes: más católicos y machistas. Y los problemitas sexuales del mundo de la masculinidad son los secretos mejores guardados porque retuercen a cuál babosa que se le echa sal a los hombres que puedan ser expuestos. Y nosotras, decorosas y siempre madres, guardaremos y compartiremos entre nosotras, pero no en un ámbito público, los problemitas de la alcoba a veces expuestos al uso/no uso del preservativo.

No pasa nada campeón, a todos se les baja en algún momento, prueba de que sos más sensible de lo que tu masculinidad te enseñó. Pero no seas cómodo, sumate a percibir los beneficios que da mover los mandatos que nos construyen, es un tanto más liberador aunque siempre estemos sujetos/as a sistemas simbólicos que nos van a organizar, pero que esos sistemas sean menos opresivos, más justos y más equitativos. Para el placer de todes y la angustia de una parte.

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